Cómo evitar que la negatividad de otros nos haga daño

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Es cierto que las personas somos vulnerables a otras personas y sus acciones negativas, pero lo cierto es que aunque no podamos evitar que alguien nos pueda hacer daño, sí que podemos hacer que ese daño sea menos penetrante. La negatividad de otros no es algo que podamos esquivar fácilmente, pero sí que podemos quitarle poder ampliando nuestra perspectiva mental.

Cada día nos gustaría encontrarnos con personas pacíficas y agradables, pero lo cierto es que la vida no es así, y tenemos que lidiar con esas personas que con su sola presencia nos abofetean con su negatividad.

 

 

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Lo cierto es  que el que esa persona logre dañarnos con su negatividad, depende mucho del estado de ánimo que tengamos y como nos sintamos energéticamente ese día.

Una manera de que no nos repercuta lo que esa persona emocionalmente nos pueda hacer, es mediante la autoconciencia de nuestros pensamientos en el momento en el que estamos con esa persona. Si hay algo que puede dar poder a esa persona y debilitar nuestra energía son nuestros pensamientos dando importancia y poder a esa persona.

Si nuestros pensamientos empiezan a estar enfocados totalmente en esa persona, o en el comportamiento que tiene esa persona hacia nosotros, lo que haremos será darle poder a esa persona, de tal manera que al final consiga hacernos realmente daño.

El hecho de que estemos en una situación o espacio con esa persona, no implica que nuestros pensamientos se deban de enfocar hacia esa persona, es entonces el momento de abrir nuestra conciencia a todo lo que nos rodea y todo lo que sentimos en nuestro alrededor, porque eso hace que veamos todo con más claridad, y no nos aprisiona en la negatividad de esa persona.

Todas las personas tenemos la capacidad de  concentrarnos en lo que enfocamos nuestra mirada, y lo cierto es que es ilógico que enfoquemos nuestra mirada en algo que no nos gusta aunque lo tengamos delante. Si conseguimos ampliar nuestras miras en la presencia de personas negativas, esa persona no desaparecerá, pero sí que empequeñecerá ante nuestra mirada amplia y abierta de lo que nos rodea.

 

 

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