Cómo vencer a los fantasmas del pasado

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Para vencer a los fantasmas del pasado, debemos de buscar la verdad en el pasado, no la tortura

Volver al pasado es una cosa que nos pasa a muchos, lo malo no es volver al pasado, sino que volver negativamente al pasado, la tendencia siempre es irse a los momentos del pasado más dañinos y revivir de nuevo ese dolor. Siempre vemos fantasmas en el pasado, porque no somos capaces de mirar más allá de la oscuridad.

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En vez de volver al pasado para buscar respuestas, nos es más cómodo volver al pasado para vestirnos de víctimas, volvemos al pasado para ahogarnos de nuevo, no para buscar flotadores.

 

Realmente es como si no pudiéramos evitar volver a esos momentos traumáticos de nuestra vida, y por mucho que nos digamos a nosotros mismos que no pensemos en el pasado, parece que esa frase, aún hace que nos vayamos al pasado con más fuerza.

Es cierto que no podemos volver al pasado y cambiar los errores ni las malas situaciones que tanto nos dolieron, ya que eso no está en nuestro poder, pero sí que está en nuestro poder, volver a ese triste pasado y recoger la semilla positiva que hubo en esas malas situaciones.

Muchos sabemos que todo lo que pasa en nuestra vida, incluso lo más mínimo, tiene una razón importante de ser, por eso nos debemos de preguntar, porque volvemos una y otra vez al pasado, parece que lo hagamos para torturarnos, pero quizás en nuestras profundidades hay unas razones más poderosas e importantes para volver.

Quizás en realidad tenemos que descubrir algo, tenemos que aprender algo, quizás debamos de perdonar a alguien o a nosotros mismos, y esa es la semilla positiva que hay en lo negativo.

Podemos volver al pasado como tantas veces, pero esta vez con otra actitud, esta vez no vamos a volver al pasado, para que el pasado nos acribillé, ahora vamos a volver al pasado de una manera constructiva, preguntándole al pasado, porque nos llama una y otra vez.

Esta vez el triste pasado se sorprenderá, ya no somos tan pequeños y tan torpes, esta vez somos más sabios, más preguntones y curiosos, dispuestos a machacar al pasado, hasta que nos diga lo que queremos saber.

Nuestra mente jamás estará en paz con el tormento y los fantasmas del pasado, la única manera de que estas repeticiones tortuosas de vuelta al pasado dejen de ocurrir, es volviendo al pasado con la mente bien despierta, y las manos bien abiertas, para recoger lo que en ese entonces no quisimos recoger.

Los fantasmas del pasado se convierten en ángeles del presente, cuando las personas descubren que no existen fantasmas, sino que existen las  personas asustadizas que no quieren ver la verdad, que no quieren aprender o perdonar.

El echar la culpa al pasado de nuestra desdicha, es el escondite que usamos las personas para no enfrentarnos a la verdad, cuando quitamos la palabra culpa de nuestro vocabulario, nos quedamos desnudos frente a la verdad y es el momento en el que ese niño asustadizo que llevamos dentro, se hace adulto.

 

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